Sección 7

El huracán María

Sobre el temporal letal categoría cinco de 2017, las repercusiones en la Isla y lo que la tormenta reveló.

Reseñamos los retos que la población isleña enfrentó

antes, durante y después de los huracanes en la primera subsección, “La tormenta”. Estos retos incluyen la destrucción de la infraestructura y la carencia de recursos básicos como el agua, la comida, la gasolina y la medicina. Demasiadas fuentes comentan el descalabro e incompetencia de FEMA, además de su incapacidad para repartir comida y recursos a gran escala. Esto se combinó con la exposición constante a sustancias y situaciones insalubres, como el moho y el agua contaminada. La falta de electricidad se discute hasta la saciedad, ya que María diezmó las redes eléctricas de Puerto Rico y dejó a casi la Isla entera sin luz. Además, se cayeron todas las líneas de transmisión electrónica, por lo cual la mayoría de la población quedó incomunicada.

En cada subsección, contamos con autores que se enfocan particularmente en las poblaciones vulnerabilizadas, como las personas en áreas rurales, les convalecientes, les envejecientes, les empobrecides y las mujeres. Este trauma colectivo ha dejado a la ciudadanía isleña sin poder lidiar con las circunstancias, un empujón hacia la emigración. “Las repercusiones” apuntan hacia la respuesta tanto lentísima como incompetente de parte de los gobiernos locales y federales. Esta ineficiencia provocó unas discusiones que giraron en torno a la condición colonial de la Isla, la consideración de les puertorriqueñes como ciudadanes de segunda clase y algunas leyes, entre ellas el Jones Act, que impiden la recuperación de la Isla. Ambos gobiernos mostraron indisposición en reconocer la tasa de muerte, cada vez más en aumento, que provocó el huracán María.

Mientras sufría la población, muchas personas vieron el desastre como una oportunidad para explotar económicamente a les isleñes. La segunda subsección también esclarece los efectos del capitalismo del desastre en Puerto Rico post-María y los varios intentos en privatizar a diferentes sectores. No obstante, les puertorriqueñes han tenido que rellenar los vacíos que han dejado los gobiernos incompetentes: hemos vuelto la mirada hacia la autogestión, o las redes de apoyo mutuo, que involucran a individues e iniciativas de grupos de pase que han contribuido significativamente al mejoramiento de las condiciones de vida luego de los huracanes.

En la tercera subsección, “Lo que la tormenta reveló”, se pone en perspectiva los efectos del huracán María. El desastre que ocasionó, sin duda, no fue natural: mucho antes de los huracanes, la Isla sufría de un aumento en la negligencia, el deterioro y la explotación. Más aún, el desastre inauguró unos debates en torno a la cancelación de la deuda, por un lado, y por el contrario, atrajo más fondos buitres para ofrecer préstamos adicionales y provocar más deliberación hacia la privatización. Sin embargo, varies autores sugirieron algunas maneras para comenzar de nuevo, para recuperar y hasta transformar por completo la infraestructura, la economía y la política de Puerto Rico.